Ouya, una consola que en apenas 12 horas de su presentación había logrado cubrir sus aspiraciones de inversión para dar luz verde al proyecto. Porque estamos ante otro proyecto que está recibiendo su financiación mediante crowdsourcing y para ser más exactos, a través de Kickstarter. Uno no tiene muy claro cuál será el horizonte de un producto en tecnología y vaticinios de este calado son arriesgados, pero si nos atenemos a la realidad actual y al entusiasmo que ha despertado este nuevo proyecto, la cosa promete y no transcurrirá mucho tiempo antes de que podamos verlo contrastado en el mercado.
Es fácil dejarse llevar por el entusiasmo y creer que Ouya ha sido el fruto del azar y de la suerte de un grupo de amigos que de buenas a primeras se lanzaron a la aventura. Pero la realidad es diferente: este proyecto integra a auténticos números uno en lo suyo: el equipo lo lidera Julie Urhman, una veterana en la industria de las consolas que dirige a un equipo de figuras en el sector, como Yves Béhar, responsable del diseño delJambox, y del que Urhman asegura que es "el mejor diseñador del mundo que no trabaja en Apple", también leyendas de los videojuegos como Jordan Mechner o uno de los cofundadores de Digg. Como podrás suponer, ante semejante plantel cabe esperar un producto que no pase desapercibido, y así ha sido.

Pero vamos a centrarnos en el protagonista, la auténtica estrella de todo esto. ¿Qué es Ouya? Es una consola que se conecta al ordenadormonitor y que lleva en sus entrañas Android como plataforma, chip Tegra 3, 8 GB de almacenamiento interno, slot para tarjeta SD, puerto USB 2.0, WiFi, Bluetooth y un mando para gestionar todo el equipo. Si te fijas bien, esta simpática consola huye de la guerra de procesadores y potencia en la que se han embarcado los grandes, y propone un planteamiento mucho más cercano al usuario: una plataforma abierta en la que los desarrolladores podrán dar rienda suelta a su creatividad, pero también los usuarios podrán personalizarla sin límites ("los hackers son bienvenidos" reza en su argumentario).
Este espíritu abierto ha sorprendido y enamorado al mercado a partes iguales. Y no creas que se limita al ámbito del desarrollo o diseño: los promotores de Ouya, ante el arrebatador éxito de su proyecto, no han dudado en dirigirse de nuevo a la comunidad, en un ejercicio de sinceridad muy poco habitual, para en qué podían dedicar ese excedente de capital "de forma que podamos impresionaros". Que tomen nota los grandes. Todavía faltan muchos meses para que Ouya conozca los rigores del mercado, pero ya ha dado una lección a muchos, y se ha convertido, como por arte de magia, en ese oscuro objeto de deseo.
Vía:
engadget.es
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